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16 pueblos con los nombres más curiosos de España

Guarroman-Jaen

Los pueblos con los nombres más curiosos de España

Venta de Pantalones, Villapene, Guarroman… En Actividadex nos encanta descubrirte todas las curiosidades que sabemos de la geografía española, en esta ocasión con algunos de los pueblos españoles con los nombres más curiosos, raros, graciosos y bizarros.

¿Os imagináis como se deben sentir los de Lepe siendo la mofa de toda España? ¿Y los vascos teniendo que hacer gala de ser los tipos duros del país? Que si los de Lepe meten el periódico en la nevera para tener las noticias frescas, que si Patxi aprendió a usar su hacha en el Sahara. Los habitantes de estas zonas son los protagonistas de los chistes más recurrentes del país. Pero no son los únicos que deben de estar hasta las narices de bromas a costa del nombre de su pueblo.

 

  1. Guarromán, Jaén, Andalucía

Seguro que estás pensando en cuáles deben ser los hábitos de higiene de los hombres que pueblan este municipio de Jaén. Con este nombre, no hay razón para menos. Pero este topónimo, a medio camino entre el español más vulgar y el inglés más perfecto, proviene de la hispanización del árabe Wadirrumman (Río de las Granados).

Sin duda, los guarromanenses hicieron tanto uso de su extraño nombre que fundaron la Asociación Internacional de Pueblos con nombres feos, raros y peculiares en el mundo. La sede de esta organización, como no podía ser de otra manera, está en la misma ciudad.

 

  1. Parderrubias, Pontevedra, Galicia

En esta gallega localidad las hay a pares, docenas y hasta centenas. Pero este extraño nombre nada tiene que ver con el color de pelo de sus lugareñas. El topónimo deriva del latín “Pera rubeas” que significa «piedras rojas». El paso del tiempo y el gallego hicieron de las suyas bautizando al final a esta localidad de 450 habitantes como una de esas películas americanas de risa facilona.

Para mayor curiosidad, este topónimo es más común de lo que parece puesto existe un Parderrubias en Pontevedra y otro en Ourense.

 

  1. Peleas de Abajo, Zamora, Castilla y León

En este caso su guerrero topónimo proviene de las cruentas batallas entre moros y cristianos por conquistar terreno y llevarse la victoria. A esta historia de fricciones se une la leyenda de bandoleros que se cuentan sobre la zona. Allí por el 1500 los forajidos asaltaban los carruajes de los viajeros que pasaban por el pueblo en busca de plata.

Otra curiosidad de esta zona es la existencia en la otra zona del arroyo Valparaíso de la localidad de peleas de arriba. Su localización con respecto al río justifica los apellidos de estos dos pequeños pueblos.

 

  1. Villanueva del Pardillo, Madrid

Muchas sonrisas de medio lado se acabarán de dibujar en vuestros rostros, pero no, no son pardillos los que habitan este pueblo madrileño. Ellos prefieren ser llamados pardillanos o hasta ahumados.

Según la leyenda popular, fue un pastor apellidado Pardo quien bautizó así esta aldea. Otros creen que viene del español pardal que significa aldeano. Y los más académicos dicen que deriva del latín “parietinas” (casa con paredes sin techo) o “pardina” (casa aislada en la montaña).

 

  1. Venta de pantalones, Jaén, Andalucía

Esta pequeña aldea está situada muy cerca de Martos, Jaén. El origen de su singular nombre viene de la existencia de una venta en el lugar, donde hace más de 180 años los únicos medios de transporte eran los animales.

Las distancias eran mucho mayores que hoy día, lo que suponía quedar expuestos a los elementos, a fuertes lluvias, salteadores de caminos o calores extremos que obligaban a parar y buscar refugio en las ventas que salpicaban las antiguas carreteras.

Estas Ventas ofrecían cobijo, comida y cama, surgiendo pueblos enteros, atraídos por el flujo constante de viajeros.

En Venta de Pantalones con el paso de los siglos pasó de ser una simple Venta de paso a convertirse en aldea, aquí uno de los venteros que administraron este lugar se le conocía como «el tío pantalones». Parece que este buen señor, era bastante bajito y acostumbraba a utilizar pantalones varías tallas mayores a la suya, lo exagerado de sus ropas, le dio el apodo que poco tiempo después bautizó al lugar como la Venta del Tío Pantalones que con el tiempo se fue perdiendo hasta quedarse con su nombre actual.

 

  1. Los Infiernos, Murcia

Si te acercas por esta localidad murciana podrás catar de cerca lo que significa estar en los infiernos, concretamente si la visita es en verano ya que las temperaturas que llegan a alcanzar los termómetros en este rincón de la geografía española son ardientes. Solo hará falta que recorras unos 40 kilómetros desde Murcia capital en dirección sureste. Aunque sugerente, no está claro el origen de este topónimo.

 

  1. Diosleguarde, Salamanca, Castilla y León

Cuenta la leyenda que hace mucho, mucho tiempo se hallaba cerca de esta aldea un bosque tenebroso llamado Tenebrón. Se trataba de una zona muy frondosa con lobos que acechaban a cualquiera que se atreviera a adentrarse en él. Así que conocedores del peligro, los lugareños de esta aldea bendecían al viajero intrépido que se atrevía a cruzar este bosque siempre con las mismas palabras: “Dios le guarde”. Hoy en día el bosque tenebroso no existe como tal y esta historia no es más que un cuento que se repite generación tras generación.

 

  1. Calamocos, El Bierzo, León

Calamocos puede resultar uno de los nombres más curiosos de todos. De nuevo, para explicar su origen acudimos al latín: proviene de la palabra «Calamaucum», que significa «mitra», de tal manera que la denominación se relacionaría con el entorno, concretamente, con la forma de los montes aledaños.

 

  1. Ajo, Santander, Cantabria

Dicen que su nombre precisamente proviene de la planta homónima que consumían sus habitantes con mucho afán y que le daba a la localidad ese olor tan característico. Aunque su nombre y esta cuestionable leyenda puedan disuadir a los posibles viajeros de conocer este pueblo, sus playas consideradas las mejores del Mar Cantábrico.

 

  1. Villalibre de la Jurisdicción, León, Castilla y León

No os dejéis tentar por el nombre. Solo son apariencias. Los que han intentado sacar el porqué de este topónimo son muchos. Algunos dicen que el nombre del pueblo de Villalibre se deriva del vocablo celta “luwybr” (camino). Otros encuentran en el pasado de la región su posible origen. Según esta versión, en la época romana este era uno de los pueblos de paso en la ruta del oro des de las minas de Galicia a la capital del imperio. Era la vía libre para que este metal tan preciado transitara por la zona.

 

  1. Villapene, Lugo, Galicia

En esta aldea de la laguna de Cospeito están acostumbrados a quedarse sin el cartel que da la entrada al pueblo para localizarlo más tarde como un meme viral en redes sociales. No hay para menos. Las bromas son infinitas con un nombre como este. Pero los más académicos saben que nada tiene que ver su nombre con el órgano genital masculino. Por lo visto este topónimo le debe su existencia a un tal Penius, un varón que fue lo suficientemente importante como para nombrar este rincón con su nombre.

 

  1. Guasa, Huesca, Aragón

Con apenas 50 habitantes, los guasinos están cansados de ver como los turistas aprovechan para hacerse fotos divertidas con el cartel del pueblo. Tiene guasa que a unos 50 kilómetros escasos de distancia se encuentra un pueblo cuyo nombre es de todo menos jocoso. En cualquier caso, Triste y Guasa son dos aldeas que tienen la suerte de hallarse en un enclave sobrecogedor del pirineo Aragonés.

 

  1. Consuegra, Toledo, Castilla-La Mancha

Este pueblo es uno de los más conocidos de Toledo. El motivo es su bella estampa inmortalizada en tantas fotografías donde se ven los populares molinos de viento y el castillo de Consuegra . Está situado en la llanura manchega y es la típica imagen que podemos tener de los extensos campos de Castilla-La Mancha.

 

  1. Malcocinados, Badajoz, Extremadura

Las leyendas sobre el origen del nombre de esta localidad pacense son múltiples. Una de ellas apunta a que en el mismo había una posada de bandoleros a la que siempre acudía un tal Marcos Cinado, y de ahí se fue derivando hasta ese Malcocinado, que sería la transcripción literal de las dos palabras juntas pronunciadas con acento extremeño.

También dicen que este hombre fue quien fundó el pueblo. Es más, en la web del ayuntamiento del pueblo relatan cómo en 1936 había un cartel de entrada al pueblo con el nombre de Marcocinado.

Otra versión, dice que Malcocinado es una zona de la dehesa donde se depositaban los restos de las reses muertas. Al ser una zona de pastores, no suena descabellado que este fuese el origen.

 

  1. La Hija de Dios, Ávila, Castilla y León

La Hija de Dios no es un pueblo cualquiera porque, además de tener un nombre curioso del que sus habitantes están orgullosos, posee un observatorio astronómico. Para esto último, es una pieza clave su situación geográfica: se encuentra a 1.200 metros de altitud y dada la ausencia de contaminación lumínica, es posible observar el cielo con gran precisión.

 

  1. Peloteos, Granada, Andalucía

Peloteos es el curioso nombre de un pueblo situado en el municipio de Lecrín, en la provincia de Granada. Su historia no es tan antigua como en otros casos, puesto que fue fundado a mediados del siglo XX. Según se conoce, su denominación provendría de la existencia de un paraje sobre el que se asienta. En cuanto a habitantes, los últimos datos recogidos son de 2011 y habría únicamente 73.

 

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